L O R E N A C A P E T I L L O
Especial 21 años de "Brujas"
Han pasado 21 años desde el estreno de la teleserie “Brujas”, pero hay personajes que no envejecen: se transforman en recuerdo, en refugio, en una emoción que vuelve cada vez que la pantalla se enciende. Entre ellos está “Noelia”, ese personaje luminoso, sensible y entrañable que la actriz Lorena Capetillo convirtió en parte del imaginario afectivo de toda una generación.
En una época marcada por una estética muy maximalista, la complicidad femenina y las teleseries que se veían en familia, “Brujas” no solo fue un fenómeno televisivo: fue compañía, fue diversión, fue emociones, fue identidad. Y Noelia, con su ternura y humanidad, logró algo poco común: quedarse en la memoria del público como si fuera una amiga de esos años.
Si pudieras volver a un día del set, ¿cuál escogerías?
Al dormitorio de las profesionales. Realmente las risas con lágrimas que vivíamos, las confesiones, los juegos entre escenas, fueron vida en medio de un proceso tan exigente.
¿Cuál fue la escena que más te marcó al grabar Brujas y por qué?
No recuerdo una en particular. Pero el proceso de Noelia de asumir que el amor que sentía por Benjamin era real y que estaba dispuesta a sostenerlo como una verdad ante todo, más allá de ser juzgada por eso, más allá del miedo, era un acto de valentía y trabajar ese proceso, que parecía naive, fue muy especial.
¿Qué descubriste de ti misma interpretando a Noelia?
Siempre supe que quería casarme y crear una familia. A diferencia de ella siempre me moví transando espacios vitales para llegar a vivirlo. Traiciones de uno a una misma, contradicciones de vida, etc. Tuve que asumir mi deseo y anhelo, y ahí nos encontrábamos profundamente.
¿Qué crees que la hacía tan querida por el público?
Quizás eso mismo, que no tenía miedo al éxito jaja ella simplemente era así. Soñadora, y fiel a su sueño.
¿Qué es algo de la teleserie que crees que la generación de hoy debería conocer?
La teleserie era un reflejo caricaturesco claramente de una verdadera parte de la idiosincrasia de nuestro país en ese tiempo, una exacerbación del rol de cada mujer. Y hablaba del deseo. Y de las relaciones. Y lo que más me gustaba, que no era algo explícito, pero que a mí me hacía mucho reflexionar, era acerca del servicio. Éramos las profesionales del servicio.
Pensaba, para que una comunidad, una familia, una institución o agrupación humana que sea funcione, el servicio (entiéndase como un acto de amor y soporte entre unos y otros) es fundamental.
Creo que es algo con lo que tenemos que vivir poniéndole atención en la vida. Explorar nuestro deseo. Sostenerlo. Revisar nuestros vínculos. Trabajarlos. Cuidarlos. Estar al servicio cuando veo una necesidad en alguien que amo, dar y recibir. Y descubrir y trabajar y por sobre todo amar , el rol que cada mujer quiera vivir. Sin querer calzar con la tendencia de turno.
¿Qué impacto tuvo Brujas en tu carrera y en tu forma de actuar?
En mi vida personal el impacto fue fuertísimo porque solo trabajaba, no tenía vida. Y eso dolía mucho, quería estar con mi hijo, pololear, tener vida y familia, y costó mucho. Por otra parte esa misma inversión de tiempo laboral trajo muchos otros frutos que agradezco al día de hoy y a la vez aprendí a poner límites, a decir que “no, punto y una sonrisa” jajaja a no estar en todas, a hacer lo que tenía que hacer de turno y cuidar mi vida personal.
En lo actoral, el desafío era “actuar sin actuar” , era un personaje totalmente emocional y genuino desde esa manifestación, por lo que tuve que trabajar mucho el no juicio porque a veces me la ganaba, quería ponerme más “pensante” en la ejecución, y no, el camino era otro.
Aprendi mucho a no ser dura conmigo y dejar de cumplir con las expectativas de otros, y confiar en la intuición de la emoción y lo sagrado que hay en ello al momento de actuar.
¿Dónde imaginas que estaría Noelia hoy?
Casada. Obvio! Con el Benja jajaja tienen 3 o 4 hijos seguro, ella logró poner un café, con pastelería de lujo y se especializó con una maestría en gestión en alta repostería internacional para ampliar el negocio. La parte contable la lleva Benja más sus otros negocios.
Y juntos también atienden el lugar. No ha sido fácil con los niños, pero lograron que el amor ganara cada batalla. Ella era fiel a su sueño. Estoy segura que todo le resultó mejor de lo que algún día soñó.











